Copa Libertadores: U. San Martín Vs River Plate (2-0)
San Martín derrotaron 2-0 a River por el Grupo V de la Copa. La solidaridad táctica del cuadro del ‘Chino’ Rivera venció a la soberbia de Simeone; Roberto Ovelar y José Luis Díaz sellaron la victoria.
La soberbia nunca paga. Tampoco en el fútbol. River Plate llegó a Lima, sus jugadores no quisieron declarar, miraron por encima del hombro a su rival de ayer. En Argentina, portadas como las de Olé se mofaron de la poca historia santa –apenas cuatro años de fundado y primerizo absoluto en la Copa Libertadores, en la que se estrenó ayer– y de sus escasos hinchas. Sin embargo, ayer fue feliz la simpática 'Muela' y todo un plantel que asumió el sacrifico, que respondió con creces para silenciar el triunfalismo previo de los 'millonarios' que tuvieron, paradójicamente a su fama, un fútbol pobre, menesteroso. Una actitud pertinente para recordarle al encopetado rival de ayer, que los partidos se ganan en la cancha. No antes ni después.
Se esperaba poco público, especialmente los medios argentinos, pero fueron más de 20 mil personas las que fueron testigos de la victoria de la San Martín, que derrotó a River Plate 2-0. El equipo platense no perdía en Lima desde hace 10 años, pero el cuadro santo parece estar 'tocado' y si repite actuaciones como las de ayer, no se achicará ante nadie.
Justamente el paraguayo sería el encargado de abrir el marcador con una especialidad del cuadro santo: la pelota parada. Mario Leguizamón ejecuta un buen centro y Ovelar, solo frente a Carrizo, añadió en primera en gran gesto técnico. El 1-0 dejó aun más sorprendidos a los argentinos que no reaccionaron en ningún momento. Incluso la impotencia hizo presa del 'Burrito' Ortega que agredió a Edwin Pérez pero no fue expulsado.
San Martín con el 1-0 cuidó el resultado inteligentemente y casi con el tiempo cumplido aseguró la victoria luego de una gran jugada de José Luis Díaz, quien burló hasta a tres rivales para definir por debajo de Carrizo. Premio para un equipo ordenado y solidario. Gracias a los jugadores, la 'Muela' y todos no dejaron de saltar al final.
La soberbia nunca paga. Tampoco en el fútbol. River Plate llegó a Lima, sus jugadores no quisieron declarar, miraron por encima del hombro a su rival de ayer. En Argentina, portadas como las de Olé se mofaron de la poca historia santa –apenas cuatro años de fundado y primerizo absoluto en la Copa Libertadores, en la que se estrenó ayer– y de sus escasos hinchas. Sin embargo, ayer fue feliz la simpática 'Muela' y todo un plantel que asumió el sacrifico, que respondió con creces para silenciar el triunfalismo previo de los 'millonarios' que tuvieron, paradójicamente a su fama, un fútbol pobre, menesteroso. Una actitud pertinente para recordarle al encopetado rival de ayer, que los partidos se ganan en la cancha. No antes ni después.
Se esperaba poco público, especialmente los medios argentinos, pero fueron más de 20 mil personas las que fueron testigos de la victoria de la San Martín, que derrotó a River Plate 2-0. El equipo platense no perdía en Lima desde hace 10 años, pero el cuadro santo parece estar 'tocado' y si repite actuaciones como las de ayer, no se achicará ante nadie.
Justamente el paraguayo sería el encargado de abrir el marcador con una especialidad del cuadro santo: la pelota parada. Mario Leguizamón ejecuta un buen centro y Ovelar, solo frente a Carrizo, añadió en primera en gran gesto técnico. El 1-0 dejó aun más sorprendidos a los argentinos que no reaccionaron en ningún momento. Incluso la impotencia hizo presa del 'Burrito' Ortega que agredió a Edwin Pérez pero no fue expulsado.
San Martín con el 1-0 cuidó el resultado inteligentemente y casi con el tiempo cumplido aseguró la victoria luego de una gran jugada de José Luis Díaz, quien burló hasta a tres rivales para definir por debajo de Carrizo. Premio para un equipo ordenado y solidario. Gracias a los jugadores, la 'Muela' y todos no dejaron de saltar al final.
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